Guanajuato

Guanajuato, la ciudad para los enamorados.

Imagina caminar a través de una de las ciudades más coloridas y pintorescas del mundo,  bajo el anochecer, acompañados de música colonial y terminando en el "Callejón del Beso".
Caminar por sus callejones, entre sus iglesias, jardines, museos y plazuelas, excursión encabezada por la "estudiantina" que te transporta a la época colonial con sus serenatas y leyendas mientras recorres la ciudad. Esto es la famosa callejoneada, una experiencia que no te puedes perder al visitar esta hermosa ciudad.
Disfrutar de sus obras arquitectónicas como la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato o subir las características escaleras de la Universidad de Guanajuato, hacer un descanso para tomar un café en la plaza principal.

Por ultimo pero no por ello menos importante, llegar a la Plaza de los Ángeles, donde se localiza el famoso callejón del Beso, cuya leyenda dice así:

callebesoguanajuatoSe cuenta que doña Carmen era hija única de un hombre intransigente y violento pero como suele suceder, siempre triunfa el amor por infortunado que éste sea. Doña Carmen era cortejada por su galán, don Luis, en un templo cercano al hogar de la doncella, primero ofreciendo de su mano a la de ella el agua bendita. Al ser descubierta sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, doña Brígida, llorando e implorando juntas. Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que doña Brígida llevaría una misiva a don Luis con la infausta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.
Una ventana de la casa de doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograban entrar a la casa frontera, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema.
Pregunto quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de doña Carmen cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con el hombre de sus sueños.
Unos cuantos instantes habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de doña Carmen increpando a Brígida, quien se juzgaba a la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavo en el pecho de su hija.
Don Luis enmudeció de espanto la mano de doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría. Ante lo inevitable, don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida. Por esto a este lugar, sin duda unos de los más típicos de nuestra ciudad, se llama el Callejón del Beso. [Leyenda extraída del Gobierno de Guanajuato]

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